En cuanto a letras inacabadas,Que en tu piel abrasan,
Marchitas las esperanzas,
Que en el corazón habitaban.
Estamos viendo en lejanía,
Lo que una vez fue y se hizo,
Ahora sólo llacen cenizas,
De aquella historia tan bonita.
A la cabidad superior de tu cuello,
Que mordiscos, sangre y lágrimas,
Se derraman lentamente,
Mientras vuelvo a recordar.
Por medio de tu sangre, nuevamente.
Que mordiscos, sangre y lágrimas,
Se derraman lentamente,
Mientras vuelvo a recordar.



